¿Para qué meditar?

La práctica de meditación está totalmente alineada a la realidad del día a día. La meditación nos acerca al estado natural de tener una mente tranquila y pacífica ante la naturaleza desafiante, impermanente y fluida de los acontecimientos. Esta mente tranquila no es habitual a las personas.

La meditación nos conduce al equilibrio del Sistema Nervioso Central, debido al mejoramiento de la percepción de sí mismo, del otro y del mundo. Cuando la relación consigo mismo está en equilibrio, impide el proceso patológico psicosomático que ocurre en una mente que normalmente se pierde al generar más información (pensar y sentir) que lo necesario – sufre y hace que el otro sufra – comportamiento tan común en nuestra sociedad agitada.

Una acción más eficiente y coherente a los hechos se manifestará debido a la reflexión correcta sobre los mismos. La meditación nos lleva a la mayor eficiencia en la comunicación y, consecuentemente, perfecciona y profundiza las relaciones.

Una mente no reactiva a los hechos posibilita la reflexión y la comprensión ante la realidad de los desafíos personales y profesionales que la vida nos presenta y esto a través de la posibilidad de la auto-observación y del autocontrol: de saber lo que pasa en la mente misma. A través del reconocimiento de los pensamientos y de las emociones que habitualmente agitan la mente será posible encontrar una mayor claridad para reflexionar y actuar con eficiencia.

Entonces el equilibrio interno nos permite encontrar acciones coherentes, donde estas acciones estarán apoyadas por una atención eficiente ante las posibilidades que el momento presente solicita.

La Meditación Mindfulness Advaita en su base filosófica y en sus ejercicios prácticos, busca posibilitar que la propia persona encuentre en sí mismo y por sí mismo, la comprensión de su momento y por correcta atención eficiente pueda reorganizar su realidad.

Medite

Eloi