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El silencio como una necesidad real para una vida feliz.

El silencio como una necesidad real para una vida feliz.

En un mundo lleno de conexiones ultra rápidas y con miles de campos de informaciones simultaneas disponibles para alimentar a los sentidos de cualquier persona, sin ni siquiera reflexionarnos sobre el valor real de la información presentada, hablar del silencio y de la quietud es casi una blasfemia o una utopía para muchos, cuando no es considerado como imposible o inútil para otros.

Más que nunca el silencio es tan urgente en este mundo superficial, rápido y ruidoso , donde el sistema nervioso central humano y su sistema hormonal, no pueden acompañar la velocidad del exceso de informaciones sin valor que nos guste o no, todos estamos siendo bombardeados por la mayoría de los medios de comunicación de hoy en día.

Existe la ilusión de que tenemos que saber acerca de todas las noticias, o más bien, toda la información social (inútil). Las aflicciones y banalidades globales inundan nuestra mente de forma repetitiva e innecesaria,  alimentando el miedo, la duda en sí y en la humanidad y el prejuicio (miedo) a todos los que son “diferentes” de nosotros, y esto en tiempo real. No da tiempo para vivir el silencio.

Tenemos la ilusión que conseguiremos por violencia (miedo y deseo) la conquista de la felicidad que todos desean. La felicidad está, por error o de forma manipulada  asociada con la búsqueda de ser siempre un propietario, tener control, tener cosas, tener posiciones de poder o prestigio. En realidad, todo esto no tienen nada que ver con la felicidad tan deseada, todas estas felicidades asociadas con el mundo son solamente éxitos temporales en este efémero mundo y en este tiempo psicológico caótico y son de valor real dudosas. Esta búsqueda de la felicidad – consciente o no – está como base en el consumo y constante búsqueda por estímulos sensorios – exceso de información inútil.

Entonces. ¿Podemos realmente feliz? Para el Mindfulness Advaita si es posible, si aprendemos a tranquilizar la mente.Y aquietar la mente es desarrollar la capacidad de tener un auto control interno y adecuado ante a la vida. Sin perderse en el abuso de los estímulos constantes a los sentidos (exceso de actividad o de información) y sin perderse en el dolor y en el sufrimiento a menudo irreales (ansiedades y expectativas) auto infligidas.

Calmar la mente a través de un entrenamiento adecuado (Mindfulness Advaita) llevará a la persona a la contemplación de los acontecimientos que ocurren en el momento presente. Este estado de silencio que surge y la posterior observación  efcientede la misma, dará lugar a la quietud interior que se va reflejar de forma natural en el comportamiento cotidiano. Tener una correcta y eficiente atención y con coherencia de valores ante los hechos, es señal de inteligencia alineada al corazón a través de una responsabilidad en el actuar.

Silenciar la mente por la visión oriental (Meditación Vedanta Advaita Sesha) es una posibilidad real y es una práctica posible para cualquier persona con capacidad de auto indagación. Esta filosofía, como cualquier ciencia, conduce a través de un método empírico y claro, a vivir experiencias de quietud, bienes identificables.

Encontrar una quietud mental por la atención eficiente, es el comienzo de una posible percepción de la vida a través de su verdadera realidad. Y los relacionamentos van surgir por una experiencia consistente y alineada a as obligaciones de la vida cotidiana.

La práctica del silencio interior, que es un estado con ausencia de pensamientos (prathiahara, observación interna, concentración psicológica) se convierte en un estado tranquilizador y fortalecedor para todo el sistema nervioso central. La auto-contemplación de la quietud interna es como estar lleno de Si mismo aquí y ahora.

Estabilizado y en paz, en un estado de profunda fuerza como una montaña (figurado) -y las necesidades y las posibilidades reales se vuelven claras – las palabras serán siempre pobres para definir estos estados interiores inusuales al cotidiano en occidente – y este estado no es el último estado en que el ser humano puede vivir, pero, observar de forma correcta, estar atento constantemente, es más equilibrado y profundo que el estado caótico y habitual de pensar y sentir diario.

Descubrir esta capacidad de quietud mental, de silencio interior ante de los acontecimientos del día a día, permitirá la simetría equilibrada entre el interior (pensamientos y emociones) y su exterior (realidad), que posibilitara la toma de decisiones más eficientes y con un alto grado de asertividad y resiliencia para el desarrollo de líderes alineados al servicio del bien común en el presente. Y así prosperar juntos con la inteligencia Real y no más con la meta en prosperar a toda costa por una avaricia excesiva y destructiva de unos pocos.

 

Atreverse a cuestionar el statu quo, o su propio sufrimiento egoico, puede ser el inicio para buscar herramientas inteligentes y alineadas a su bienestar físico, emocional y espiritual en la vida cotidiana. Mirar donde se puede aprender a actuar con sabiduría y amor, se convierte en una posibilidad real, si la identifica, considera como importante y necesaria.

Esta inquietud espiritual natural del ser humano, se puede aplicar en su día a día como una bussola para las acciones cotidianas y demuestra que en realidad la felicidad es un estado interno.

Es necesario meditar para aprender a construir un mundo mejor para las futuras generaciones.

Eloi Campos     

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